Justo han pasado 3 meses de la explosión de la pandemia del COVID19 en España. Tras el primer impacto, marcado por la crisis sanitaria, nos toca ahora pensar sin demora en estrategias para acelerar en la medida de lo posible la recuperación económica que pasa a ser clara prioridad.


Es difícil, por no decir imposible, imaginar con precisión la evolución de la economía, así como determinar los efectos derivados del confinamiento que van a perdurar. Al respecto, en una reciente encuesta a CEOs de las compañías del Fortune 500, más del 80% declaraban que los viajes de negocios serán menos frecuentes y pronosticaban un proceso de relocalización de las cadenas de suministro y fabricación. Asimismo, más del 40% que sus compañías no recuperarían los niveles de inversión preCOVID hasta el año 2022.


Lo que sí parece pues evidente es que estas semanas han acelerado tendencias y transformaciones, algunas de ellas ya venían del pasado, y han servido para demostrar que cosas que nunca habíamos pensado son posibles.


En momentos de incertidumbre como el actual, la clave reside en apalancarse en los principios y valores fundamentales, y en este sentido, desde mi perspectiva eso supone seguir poniendo en el centro de la estrategia la captación y retención del talento.


El eje del talento se ha debatido durante tiempo en España. La llamada “fuga de cerebros”, fue uno de los temas de los que más se habló en la pasada crisis financiera y que se refleja de manera muy clara en el informe “EU Mobile workers” publicado el año pasado por el think tank de asuntos europeos CEPS. El estudio, que analiza las migraciones de los trabajadores dentro de Europa, cifra en 87.000 los españoles de alta calificación que decidieron buscar sus oportunidades en el extranjero en la década 2007-2017.


Para conseguir invertir esta tendencia, es fundamental tener claro los factores que determinan la atracción y retención del talento. Para simplificarlos, los estructuraría en 3 grandes ámbitos:


  1. Contexto socio-político y regulatorio.
  2. Calidad de vida (sistema sanitario, educativo, infraestructuras de telecomunicaciones y transporte y seguridad).
  3. Nivel de retribución y oportunidades del mercado laboral.

Mi propuesta para contribuir a una recuperación económica rápida y sostenible es actuar sobre esos 3 ejes, poniendo en valor nuestras fortalezas e implantando medidas e incentivos en los ámbitos que actualmente fomentan la emigración o suponen barreras a la venida de talento a España.


  1. La Calidad de vida en España es claramente nuestra mayor fortaleza. Esta crisis ha servido para visualizar la potencia de nuestro sistema sanitario universal, así como de nuestras infraestructuras de telecomunicaciones. Debemos poner en valor estos activos más que nunca reforzando la imagen exterior positiva que teníamos antes de la aparición de la pandemia.

  2. En relación al contexto socio-político, considero fundamental que se aborde una reflexión colectiva para buscar consensos y transmitir la imagen de país serio, confiable, amante de los negocios y adecuado para invertir. Gobierno, oposición, agentes sociales y empresarios tenemos una alta responsabilidad y debemos ser capaces de equilibrar los legítimos intereses con la defensa del bien común, en especial de cara al exterior.

  3. Respecto a retribución y mercado laboral, éste es un ámbito también con claro potencial de mejora. Debemos ser capaces de implantar medidas de carácter económico y fiscal que incrementen el atractivo de España, en especial en los ámbitos de mayor demanda a futuro. Volviendo a la encuesta realizada a los CEOs de las compañías Fortune 500, el 75% de ellos entienden que la crisis supone una clara aceleración de la transformación tecnológica de sus compañías y la sociedad. Así, si incentivamos la atracción y retención del talento tecnológico, como están haciendo desde ya hace unos años países de nuestro entorno con iniciativas como los Visados Tecnológicos, permitiremos no sólo atraer talento individual a España, sino generar polos de crecimiento futuro que induzcan creación de empresas y empleo para el resto de nuestra población.

Por último, tan importante como atraer y retener talento, es seguir incrementando la capacidad de generar el mejor talento desde España. En este sentido, es necesario proteger nuestro sistema educativo y promover la calidad del ecosistema universitario y, por otro lado, impulsar e incentivar el reskilling digital de los empleados.


El talento era, es y será un factor clave en la economía y el bienestar. Si impulsamos las políticas adecuadas para asegurar que atraemos y retenemos al mejor talento estoy convencido que conseguiremos que España esté en el furgón delantero de los países en la recuperación post-COVID.

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