Países, empresas y personas nos estamos enfrentando a una situación sin precedentes. Por tanto, reanudar la actividad no implica una vuelta a la normalidad. Hemos iniciado un camino que ha traído cambios importantes en la economía, en los valores y en los comportamientos por los que se rige la sociedad. Por eso, para afrontar la reapertura y manejar la incertidumbre, necesitamos un plan de reinvención.

 

Un plan de reinvención para nuestro país y para sus empresas y sociedad, que debe enmarcarse en el contexto del programa Next Generation UE y que reconozca las singularidades de nuestro mercado.

 

El coste económico y social de la crisis del coronavirus ha sido enorme y debemos actuar con responsabilidad para transformar España en los próximos años, en un país más competitivo, resiliente y sostenible, alineado con los programas y objetivos europeos de digitalización y transición ecológica.

No es nueva la tesis de que invertir en la digitalización de la economía significa mejorar directamente las variables económicas más relevantes del país y de las empresas: crecimiento, productividad y empleo. Pero estos meses hemos comprobado como las tecnologías digitales, y su capacidad de escalar, han solucionado muchos de los problemas extraordinarios que se han vivido durante la pandemia, confirmando que son uno de los pilares clave para construir la nueva economía del siglo XXI.

Creemos firmemente que la digitalización y el desarrollo tecnológico deben ser los actores principales de nuestro plan de reinvención por su papel de catalizadores para el crecimiento, la competitividad y la resiliencia de la empresa española.

Aunque la incertidumbre prevalezca en el día a día, con la desescalada se está recuperando el control protegiendo la empresa y cuidando a nuestros clientes y empleados mejor que nunca. Prueba de ello es el regreso por fases que están siguiendo la mayoría de las organizaciones.

 

Además del foco en la salud física y económica, el corto plazo requiere actuaciones en la gestión de los costes, en la retención de los clientes y en la protección/defensa de los ingresos clave.

 

Pero esto no es suficiente, además hay que trabajar con una mentalidad de transformación a largo plazo, implantar reducciones de costes estructurales y sostenibles, crear nuevos productos y servicios para dar respuesta a los cambios en el comportamiento de los clientes, reinventar las rutas al mercado y rediseñar los ecosistemas digitales.

Hay que trabajar con una mentalidad de transformación a largo plazo, implantar reducciones de costes estructurales y sostenibles, crear nuevos productos y servicios para dar respuesta a los cambios en el comportamiento de los clientes, reinventar las rutas al mercado y rediseñar los ecosistemas digitales. 

Es lo que nosotros denominamos un estado de transformación e innovación permanente.

 

La digitalización y la tecnología serán la clave para la reinvención que buscamos. Eso sí, debemos hacerlo con responsabilidad y sin dejar a nadie atrás, poniendo siempre a las personas en el centro.

 

Añadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *